martes, 24 de septiembre de 2013

El juego, un derecho fundamental en la infancia.

Cuando se nos planteó este tema en clase comencé a pensar los diferentes juguetes y juegos que marcaron mi infancia, me vienen a la cabeza tantísimas anécdotas para contar, que es difícil seleccionar solo una, por lo que voy a intentar contaros brevemente un poquito de los más importantes para mí.
Mi madre siempre me cuenta que con cuatro o cinco años me encantaba jugar al famoso juego del ¿Quién es quién?, que consistía en adivinar la identidad de los personajes del contrincante. Cuando los amigos de mi hermano (cuatro años mayores que yo) venían a casa jugaba con ellos y siempre les ganaba, me encantaba.



Pero sin duda mi pasión eran los clics, también conocidos como playmobils. Montaba toda la familia, los “adultos” eran mis padres, mis tíos, mis abuelos… y los “pequeños” éramos mis primos, mi hermano y yo. Yo tenía mis muñecas pero cuando mi hermano sacaba la goleta o la isla del tesoro me volvía loca, podía pasarme horas escondiendo el tesoro en las cuevas secretas de la isla. También le quitaba los coches de colección, montaba a los muñecos y paseaba a los clics subidos en los cochazos.




Otra de mis pasiones era la peluquería. Lo de querer ser maestra vino a los 9 o 10 años, pero hasta entonces tenía clarísimo que quería ser peluquera. Todos mis muñecos y barbies tenían la cabeza llena de trasquilones. Les hacía una sesión completa de peluquería, lavar, cortar y peinar. ¿Os podéis imaginar cómo estaban todas? Dignas de ver. Tenía un maletín con todo tipo de peines, rulos y hasta un secador que funcionaba a pilas. Pero lo mejor de todo era cuando veía a una de mis tías, la única que me dejaba. Siempre llevaba una goma del pelo en la muñeca y yo me tiraba horas tocándole el pelo y haciéndole peinados.

Creo que no puedo tener queja de mi infancia respecto al juego, no tenía problema, lo mismo jugaba a las muñecas, que me ponía con mi hermano a jugar al “scalextric”. Pero sin duda los que más marcaron mi infancia son los que os he contado.

Nunca se le debe privar a un niño de jugar a lo que le guste, el sexismo en el juego es algo que nunca entenderé. El juego es un derecho fundamental en la infancia además de un elemento indispensable de aprendizaje, y privándolos de elegir a que jugar les perjudicamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario